La puerta se abre, no mide mas de un metro y medio y como es costumbre en estas tierras tirando de ella hacia afuera. Adentro un hombre de unos 50 años limpia su cuchillo mientras una mujer bate un recipiente del cual se derrama algo que parece ser leche. Dos adolescentes la ayudan colando en una tela un viscoso líquido blanco.
No hay forma de avisar, no hay timbre, ni es usual el grito o el permiso, solo hay que entrar. Enseguida la seña de invitación a sentarse, las mujeres dejan rápidamente sus tareas y como si estuvieran previamente organizadas se distribuyen en los preparativos: limpiar la mesa, que no tiene mas de 30cm de altura, ir a buscar algunos alimentos a una pequeña alacena, encender el fuego y poner a calentar el te.
La casa tiene forma circular con espacios bien diferenciados: a la derecha de la puerta un pequeño mueble con algunas ollas y algunas vasijas con alimentos que luego invitarán, un bidón con agua y varios recipientes con diferentes preparados sólidos, semisólidos y líquidos a base de leche. Al lado respetando la línea circular, cuatro coloridas y adornadas camas. Luego un generoso espacio para la mesa cerca de la estufa que hace también de cocina ubicada en el centro. No falta en cualquier casa una cajonera habitualmente naranja con filetes de varios colores. Sobre ésta en el centro un espejo y a los costados cuadros con fotos familiares. Por último una pila de valijas y casi ya a la izquierda de la puerta, en lo que es una vuelta completa, un espejo con algunos peines y cepillos de dientes. La mitad el piso en especial alrededor de la mesa tiene unas alfombras de pelo de yak o cabra; el resto otra alfombra pero esta es verde y natural. Parece que hace poco han llegado ya que el pasto aún no se ha secado.
Las paredes hechas con una simple estructura de madera enlazada están recubiertas de coloridos tapices de formas arábigas, sobre los tapices mas fotos, algunas pieles de lobo u otros objetos de uso diario: algún cuchillo, una cartera, un telar, un instrumento musical.
Una serie de listones de madera que se apoyan en la estructura circular convergen a un par de metros de altura en un circulo central, única entrada de luz y aire.
Sobre esos listones muchas veces pintados con vivos colores dos o tres capas de telas hacen de techo. Y aunque todas las casas, absolutamente todas mantienen en mismo formato, distribución, estructura y estética, no son parte de ningún plan gubernamental de vivienda ni de una opción económica de crédito hipotecario, ni la última moda en desarrollo arquitectónico. Estos cálidos y acogedores hogares participan de aquello que es su elección y forma de vida. Estas casas no se mueven como una casa rodante, deben poder desarmarse fácilmente, una o dos veces por año para volver a armarse en otro lugar.
Los traslados son sencillos, no hay alambres que separen parcelas ni caminos exclusivos con itinerarios prefijados, se puede llegar a un punto por varias sendas, la que quieras, la mas larga o la mas corta, la que pasa por el río o por el valle, con vista al lago o a la montaña, parando en cualquier casa para ser recibido con un te y dormir si es necesario. No hay que estar en ninguna estación de micros a ninguna hora, una camioneta puede pasar en cualquier momento y bastará que vea alguna señal para que se acerque y aunque atestada de gente haga un lugar.
Circulan, como lo hicieron sus abuelos y los abuelos de sus abuelos y todos los que nacieron aquí.
Un camino sin senda, una dirección sin rumbo, ¿que fuerza los insta a caminar con todas sus pertenencias sobre ésta tierra? ¿Añorarán lugares habitados, recordarán con nostalgia o alegría una vista, un lago, un árbol, al cual pueden volver cuando quieran?
Cuidado, esta gente no se muda, porque mudarse implica una propiedad un dominio, además, con lo estresantes que son las mudanzas ni me imagino como soportarían dos al año. No son errantes, porque no están perdidos; buscan y deciden a donde ir.
Bien podrían acercarse entre sí y organizase en post de un mayor confort como agua corriente o luz eléctrica o acercarse en invierno a algún suburbio urbano para estar mas juntos o estar cerca de un supermercado o de un teléfono. Nada se los impide.
¿Y si en realidad no se mueven? ¿Y si somos nosotros los que transitamos por calles, avenidas, los que recorremos caminos, los que andamos de aca para allá, los que deambulamos de lugar en lugar, los que nos movemos por la tierra y por las rutas?